¡Qué vergüenza esconder el amor
en un oculto bolsillo,
como si un ratero nos lo fuera a robar
con sus hábiles destrezas¡.
Es mejor llevarlo coronado
como un dios celebrante
entre pápanos, laureles y flautas
que a todos invitara al cortejo del gozo:
- santo y seña de amor sobre la frente-
“Del amor venimos
y hacia el amor vamos,
ligeros y frágiles
como flores de ceniza”